Se queman casas que fueron construidas tras Manuel e Ingrid en Guerrero

Las 14 casas que se quemaron en el fraccionamiento Papagayo, del municipio Juan R. Escudero, en Guerrero, construidas por la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu) para los afectados por las tormentas Ingrid y Manuel de septiembre de 2013, fueron hechas con material de mala calidad y altamente combustible, reconocieron autoridades.

En abril del año pasado varios medios denunciaron sobre las irregularidades en las 29 casas que fueron levantadas en los tiempos del ex secretario de la Sedatu, Jorge Carlos Ramírez Marín, quien en su momento señaló que las casas contaban con los estudios y materiales necesarios para su construcción adecuada.

Sin embargo, Armento Tello reconoció desde el año pasado que las viviendas no cumplen con los requerimientos de calidad. Las casas son sólo de cinco por cinco metros hechas de tablaroca, lámina galvanizada, y con tres perforaciones para la ventilación.

El 12 de Febrero del 2017 los casi 6 millones de pesos que el gobierno federal invirtió en el fraccionamiento se resumieron a cenizas.

De acuerdo a los números de la delegación cada casa costó a alrededor de 200 mil pesos. En el fraccionamiento Papagayo construyeron 29. Nunca las habitaron, aclaró Armenta Tello, porque la Sedatu las evaluó como mala obra, y no se las recibió a la empresa que las construyó.

Las construcciones estaban sostenidas por nueve muros flacos que penden de una base de concreto poco profunda a simple vista. Las edificaciones de ese tipo son conocidas en el lenguaje de la construcción como palafitos, porque las levantaron sobre pilares o estacas. Casi siempre son a orilla de cuerpos de agua.

En el caso de Papagayo, estas casas rodean un cerro en el que predominan tramos de tierra que se hunde o desliza con los pasos. “Nos vamos a caer del cerro con todo y casa”, advirtió una mujer indígena que advirtió no aceptaría la vivienda.

Papagayo está ubicado cerca del río conocido con el mismo nombre. Es un lugar caluroso, como casi todo el municipio. Los habitantes están acostumbrados a lugares espaciosos y abiertos por la condición del clima.

En el fraccionamiento para los afectados no se contempló ninguno de estos elementos. “Son unas porquerías las casas que nos hicieron (…). Me gustaría que se vinieran a vivir ellos aquí (autoridades de la Sedatu). Las casas son desechables. Para que puedan sentir lo que uno siente”, denunció Ricardo Mesino, empadronado por la Sedatu como beneficiado.

Asimismo, a cinco de las 39 familias contempladas originalmente, la Sedatu les hizo firmar una especie de vale por 5 mil pesos para material de construcción, en lugar de vivienda, y los eliminaron del padrón, según denunciaron el año pasado los afectados.

Un incendio que se dió el 12 de Febrero en la tarde consumía los pastizales de la zona devoró 14 casas del fraccionamiento Papagayo. La zona, aun con la cercanía del caudal de un río, es conocida como seca, además de que las temperaturas suelen ser altas.

En entrevista, el actual delegado de la Sedatu admitió la mala calidad de los materiales que utilizaron para levantarlas: “la estructura es de madera, no puedes tener en esa zona una estructura de madera con una cubierta de concreto, es un material que no se usa para este tipo de proyecto. No en Guerrero, no en esa zona, que finalmente fue combustible que el fuego corrió de inmediato”. Armenta Tello aclaró que esa evaluación de los materiales de las viviendas la obtuvo del secretario de Protección Civil en Guerrero, Marco César Mayares Salvador.

Existe un reporte de la Secretaría de Protección Civil sobre el incendio de las viviendas: “el incendio en la zona forestal se propagó a viviendas abandonadas de la localidad del Papagayo, ubicadas en el kilómetro 73 de la carretera libre Acapulco-Chilpancingo, causando pérdida total de 14 viviendas y una más con daños parciales, mismas que estaban construidas de panel, unicel, postes de madera, techo de herrería y lámina de fibrocemento”.

En entrevista telefónica, el secretario agregó: “todo el material con el que estaban hechas es altamente combustible”.

En el Colegio de Ingenieros Civiles Guerrerenses, sus miembros mantienen una evaluación general sobre las obras públicas que realizan en el estado (particularmente de las casas hechas para afectados por las lluvias de 2013): no se cumple con el requisito de la supervisión externa colegiada: no asignan un director responsable de obra que vigile el cumplimiento de la normatividad y legislación vigente de la Ley de Obra Pública.

Pese a que desde el año pasado Armenta Tello planteó dos escenarios para las empresas constructoras que incumplieron: reparar los daños o iniciarles procesos legales por incumplimiento, ninguna de las cuales cumplió; nuevamente dijo que se recurrirán a acciones penales.

En esta ocasión el delegado aseguró que la empresa que se contrató para la construcción de esas casas, está obligada a sustituirles las viviendas si se quiere evitar un procedimiento legal.

La empresa que construyó las viviendas de Papagayo tiene la razón social Materiales Elementales, de acuerdo al catálogo de la Sedatu.

Por lo pronto, las familias siguen viviendo cerca del caudal del río Papagayo, el mismo que acabó con sus propiedades durante los fenómenos naturales Ingrid y Manuel.

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