Las Principales Columnas

Temporada de caza de periodistas
En El Universal, el periodista Carlos Loret de Mola, escribe que: “!ayer mataron a otro periodista. Me cuentan que a Javier Valdez Cárdenas no le gustaba quitarse el sombrero que lo caracterizaba. Puro Sinaloa, florido al hablar, extraordinariamente atento y caballeroso. De esos que escogen cada palabra hasta en los mensajes de texto. Sabía que lo iban a matar si seguía. Se lo decía a quien se lo preguntara. ‘A Miroslava la mataron por lengua larga. Que nos maten a todos, si esa es la condena de muerte por reportear en este infierno. No al silencio’, escribió en su cuenta de Twitter el 25 de marzo, tras la muerte de Miroslava Breach en Chihuahua. Es temporada de caza para asesinar periodistas. La sombría racha alcanza a Javier, Miroslava, Cecilio Pineda Brito, Ricardo Monlui, Maximino Rodríguez y Filiberto Álvarez que han sido ejecutados ¡nada más en los últimos dos meses! Súmele los baleados y secuestrados, que salvaron la vida […]. A los gobiernos les vale madres. Es más, medio les conviene. Porque prefieren que México sea una vergüenza internacional […] a que exista una prensa robusta en el ejercicio de su labor de contrapeso a los gobiernos federal, estatal y municipal. Periodistas con miedo convienen a los políticos. El clima de impunidad que impacta a todas las ramas de la vida ciudadana […] se encarga del resto. Y con este amparo, algunos mandan matar, otros retrasan las investigaciones, hay quien se hace de la vista gorda, muchos minimizan los crímenes y existen hasta los que han hecho de la agresión verbal a los periodistas un discurso constante. Nadie se salva […]. Sin Estado que defienda al gremio, destinado el reportero a defenderse con su voz y su pluma de los ataques […]. La pelea es desigual […]. Ojalá algún día el costo político de que sucedan estos crímenes y/o que permanezcan en la impunidad resulte infranqueable para los políticos en ejercicio del poder. Ese día tal vez empiecen a cambiar las cosas”.

En el Excélsior, su columna de trascendidos, Frentes Políticos, asegura que: “con total impunidad, el hampa sigue cobrando víctimas que se dedican al periodismo. Esta vez Sinaloa fue el escenario donde el reportero y fundador de RíoDoce, Javier Valdez, fue asesinado a tiros en plena vía pública en Culiacán. Es costumbre que no haya pistas de los autores del artero crimen, además de que las autoridades digan que se comprometen a dar con los responsables. Ya han perdido sentido las declaraciones del Presidente de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, Luis Raúl González Pérez y otras instancias que reprueban lo ocurrido y reclaman una investigación exhaustiva, que ya no satisface a nadie en esta ola de atentados que mantiene de luto a la libertad de expresión. Ya llegamos al límite”.

En Milenio, el periodista Carlos Marín, escribe que: “Sinaloa, Guerrero, Tamaulipas, Veracruz, Chihuahua (¿qué tal Ciudad Juárez?), Jalisco y Michoacán, por citar los emblemáticos, son estados en que se libra desde hace muchos años una virtual narcoguerra, donde los periodistas que mejor honran el oficio se juegan la vida permanentemente. El viernes en la noche siete reporteros fueron retenidos, amenazados y despojados de una camioneta y sus equipos de traabajo por un grupo de encapuchados en la carretera Iguala-Ciudad Altamirano, en la Tierra Caliente guerrerense (zona que se disputan dos bandas de narcotraficantes). Hace casi dos meses, en Chihuahua, fue asesinada la periodista Miroslava Breach. Ayer, en Culiacán, mataron a otro, Javier Valdez Cárdenas, y por la tarde, en el periférico de Autlán (Jalisco) balearon a Sonia Córdova, esposa del director de un semanario, y mataron a su hijo. Seis periodistas victimados en lo que va de este año y once durante el anterior. Tan grave como estos crímenes (que suman 126 en 17 años) es la impunidad que cubre a los asesinos”.
En El Universal, el periodista Salvador García Soto, escribe que: “aunque la violencia no es noticia en un país ya acostumbrado a la muerte, el crimen y la irracionalidad como pan de cada día, ayer fue uno de esos días que rompieron nuestros parámetros, ya de por sí abiertos a los sucesos violentos. Y si no juzgue usted: en Culiacán, Sinaloa, sicarios mataron a tiros por la mañana al periodista Javier Valdez Cárdenas, ex Director y fundador del semanario Río Doce, especializado en temas de narcotráfico y violencia,[…]; en Autlán, Jalisco, […] asesinaron a balazos a la subdirectora del semanario El Costeño, Sonia Córdova, y a su hijo, también periodista, Jonathan Rodríguez, […]; por la tarde en la Catedral Metropolitana, un sujeto de 31 años, de nombre John René Rockschill, de origen francés, acuchilló, en plena misa al sacerdote Miguel Ángel Mascorro, de 51 años; el agresor fue detenido por la policía. ¿Tienen algo en común esos hechos de violencia ocurridos por distintos rumbos de la geografía nacional? Tal vez no, pero todos son el reflejo de una sociedad enferma de violencia, donde la constante que se repite es la de un Estado rebasado, incapaz de brindar seguridad, ya no solo a los periodistas, sino a los ciudadanos comunes […]. Y todas esas muertes, igual de irracionales, se conectan también por otro fenómeno igual atribuible a la incapacidad del Estado: la impunidad y la falta de justicia que precede a todas esas tragedias cotidianas. ¿Y qué hacen los representantes de ese Estado fallido e incapaz? Indignarse, sumarse al coro de azorados ciudadanos que los condenan por su ineptitud, y entonces también ellos, los cuestionados condenan y se lamentan[…], como si con condenas y condolencias se pudiera frenar la violencia impune […], o detener la cacería de informadores y comunicadores que de 2000 a la fecha suma 114 asesinatos sin resolver y colocan a México como uno de los países “más letales” del mundo para el periodismo, según organizaciones como Reporteros Sin Fronteras o el Comité de Protección a Periodistas (CPJ). […]. Y para rematar esta tarde negra, de noticias funestas, a la contingencia por la violencia y la inseguridad en el país, se sumó otra contingencia, la ambiental decretada por la Comisión de la Megalópolis. Lo dicho: somos un país enfermo y con una capital contaminada”.

Salario mínimo
En Milenio, su columna de trascendidos Trascendió, asegura que: “el jefe de Gobierno de Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera, y el Secretario federal del Trabajo, Alfonso Navarrete Prida, tuvieron una comida donde el platillo principal fue la propuesta del primero, mediante su Secretario de Desarrollo Económico, Salomón Chertorivski, para aumentar el minisalario de 80 a 92.42 pesos diarios. Entre los más contentos estaban los meseros del restaurante, ya que ellos son uno de los grupos más amplios de trabajadores que reciben como base y cotizan solo con el mínimo, así que en el momento del postre se organizó el personal para entonarles una bonita canción e invitarlos a que no quede en plática de sobremesa”.

El calambre de Elba al PRI
En El Universal, su columna de trascendidos Bajo Reserva, asegura que: “mientras se aclara cuáles son los alcances del apoyo que operadores políticos de la ex líder magisterial Elba Esther Gordillo da a su colega la maestra Delfina Gómez en la carrera por la gubernatura, en el PRI, aseguran, ya califican esta acción como un embate de la hoy presa, y otrora todopoderosa del sindicato de maestros, contra el partido en el que por muchos años militó doña Elba. Dicen que el PRI buscará fortalecer la cercanía con el magisterio oficial, que encabeza el líder del SNTE, Juan Díaz, así como con los profesores leales a Nueva Alianza. Por lo pronto, vaya calambre que la profesora Gordillo le metió al PRI en una elección que en el papel aparece muy cerrada y en la que cada voto vale oro”.

Golpeteo a Morena
En el diario Reforma, su columna de trascendidos Templo Mayor, asegura que: “cuentan que algunos mexiquenses han recibido en estos días una llamada en la que una voz femenina les anuncia que el periodista Javier Alatorre les dará una noticia. Acto seguido se escucha la voz del conductor informando cómo Delfina Gómez, cuando era Alcaldesa de Texcoco, le quitaba a los trabajadores de ese ayuntamiento parte de su salario para su campaña electoral. Lo que no queda nada claro es quién patrocina la llamada y si el periodista está enterado de cómo lo están utilizando para el golpeteo contra la candidata de Morena”.

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